Ponemos a su disposición información de interés que le ayudará a saber más acerca de enfermedades y acciones relacionadas a cuidar su salud y la de su familia.
Uno de los objetivos principales de mantener un manejo nutricional individualizado en pacientes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es mejorar la función cognitiva, regular el estado de ánimo y reducir la hiperactividad. El cerebro de una persona con TDAH tiene una dinámica muy particular con ciertos neurotransmisores como la dopamina y la norepinefrina, y dado que los alimentos son la principal materia para su fabricación, es importante garantizar un adecuado aporte nutricional.
Ahora, te preguntarás ¿cuáles son estos alimentos que debemos priorizar? Primero que nada, es importante garantizar una buena fuente de proteína en cada comida fuerte, por lo que te sugerimos tener siempre presentes alimentos como huevo, carnes rojas, pollo, pavo o pescado, así como leguminosas y lácteos (no endulzados).
Se debe mantener un consumo de grasas saludables como el omega-3 (EPA-DHA), fundamental para la comunicación entre neuronas. Se recomienda incluir en la alimentación pescados como el salmón, trucha, sardina, atún fresco, filete de tilapia; además de otros alimentos ricos en estos nutrientes como el aguacate, aceite de oliva y frutos secos como nueces, almendras, chía y linaza.
Respecto a los carbohidratos, se tenía la idea de que su consumo podía provocar “hiperactividad”, sin embargo, la evidencia actual no respalda la eliminación de estos nutrientes en la dieta en personas con TDAH. Más bien la recomendación es elegir carbohidratos de absorción lenta, con un bajo índice glucémico y rica en fibra, ya que lo que buscamos es mantener niveles de energía más estables.
Prioriza alimentos como avena, quinoa, arroz integral, amaranto, lentejas, frijoles, garbanzos, habas y algunas frutas como manzana, fresa y frutos rojos. Siempre debes integrarlos junto con otros alimentos como las grasas o las proteínas, para que esto ralentice aún más la absorción.
Te recomendamos agregar alimentos con beneficios probióticos como el kéfir de búlgaros, yogurt griego o yogurt natural sin azúcares añadidos. Mantener una flora intestinal saludable favorece la absorción de vitaminas y minerales, así como la producción de ciertos neurotransmisores, lo que contribuye a un mejor funcionamiento cerebral.
Algunos micronutrientes que ayudan a reducir el efecto de hiperactividad son el magnesio, complejo b, hierro y zinc. Una dieta saludable y variada los aporta, pero también te puedes apoyar de algunos suplementos en caso necesario y, siempre que sea bajo supervisión médica y nutricional.

