Ponemos a su disposición información de interés que le ayudará a saber más acerca de enfermedades y acciones relacionadas a cuidar su salud y la de su familia.
Cuando se trata de la salud de nuestros hijos, es natural preguntarnos: ¿necesita vitaminas para desarrollarse bien o sólo debemos mejorar su alimentación?
Muchos padres ven los suplementos como una solución para impulsar el crecimiento, mejorar el rendimiento escolar o compensar una dieta incompleta. Sin embargo, la realidad es más simple: en la mayoría de los niños sanos, suplementar con vitaminas no es necesario. Una dieta equilibrada, acompañada de hábitos adecuados, suele ser suficiente para cubrir sus necesidades nutricionales.
En esta nota te compartimos algunas prácticas sencillas que pueden marcar una gran diferencia en el bienestar de tu hijo, sin recurrir a suplementos innecesarios.
Alimentación nutritiva: empieza por lo que sí les gusta
Conocer los alimentos que tu hijo prefiere facilita tanto la compra como la preparación de sus comidas.
Una forma práctica de equilibrar su plato es la siguiente:
Procura ser creativo al preparar los platillos: utiliza colores, formas y diferentes texturas para hacerlos más atractivos. La variedad de vegetales, frutas y proteínas en un mismo plato favorece la aceptación de alimentos saludables.
Algunas vitaminas y dónde encontrarlas
Una dieta equilibrada permite obtener las vitaminas necesarias de forma natural. Algunos ejemplos:
Función: contribuye a la visión, la salud de la piel y las defensas del cuerpo
Fuentes: hígado, zanahoria, espinaca y verduras de hoja verde
Función: ayuda a procesar proteínas y a que el sistema nervioso funcione bien.
Fuentes: carne, plátano, cereales integrales y frutos secos.
Función: interviene en la formación de células nuevas.
Fuentes: lechuga, espinaca, jitomate y zanahoria.
Función: necesaria para la formación de glóbulos rojos y mantener sano el sistema nervioso.
Fuentes: carne, pescado, huevo y lácteos.
Función: refuerza las defensas y ayuda a proteger las células como antioxidante.
Fuentes: frutas cítricas, fresa, kiwi, pimiento y tomate.
Función: favorece la absorción de calcio y mantiene fuertes los huesos.
Fuentes: sardinas, atún, huevo, champiñones y lácteos fortificados.
Comer en familia, el mejor ejemplo
Los hábitos se construyen a partir del ejemplo. Comer en familia ayuda a crear un ambiente positivo y fortalece los vínculos afectivos.
Sentarse juntos a la mesa permite que los niños aprendan, por imitación, a disfrutar la comida, respetar horarios y desarrollar buenas conductas. Además, cada comida se convierte en una experiencia que favorece su desarrollo emocional.
Evita distracciones durante la comida
Para que los niños presten atención a sus alimentos, es importante reducir estímulos externos.
Evita el uso de televisión, teléfonos móviles o juguetes durante la comida. Estas distracciones pueden hacer que el niño pierda el interés y no termine sus porciones. Comer en un ambiente tranquilo permite una mejor concentración, ayuda a reconocer señales de saciedad y mejora la experiencia alimentaria.
Establece horarios y evita el “picoteo” entre comidas principales
Algunos niños adquieren el hábito de consumir alimentos antes de su comida principal, lo que puede disminuir su apetito.
Para evitarlo:
Algunas opciones de snacks pueden ser frutas frescas como manzana, piña, mango o uvas y verduras como zanahoria. Las porciones deben ajustarse según la edad, peso y talla del niño.
¿Cuándo considerar el uso de vitaminas?
En niños sanos con una alimentación equilibrada, la suplementación no es necesaria.
Sin embargo, si después de mejorar los hábitos alimentarios tu hijo presenta señales como bajo peso, debilidad, sueño excesivo, bajo rendimiento escolar o cambios en su estado de ánimo, es importante acudir al profesional de la salud.
Un nutriólogo podrá evaluar su estado nutricional, identificar posibles causas y determinar si es necesario un suplemento o algún tratamiento específico.
¿Necesitas más información?
Puedes comunicarte al número 800 911 66 66, opción 5.
Horario de atención:
Un nutriólogo asesor puede brindarte orientación personalizada.

