Ponemos a su disposición información de interés que le ayudará a saber más acerca de enfermedades y acciones relacionadas a cuidar su salud y la de su familia.
La enfermedad de Alzheimer en sus etapas iniciales suele manifestarse con una leve pérdida de memoria, afecta particularmente las áreas del cerebro responsables del pensamiento, el lenguaje y la conducta.
Se estima que, en el mundo, más de 57 millones de personas viven con alguna forma de demencia (pérdida de memoria progresiva). Afecta principalmente a adultos mayores de 65 años. No se sabe la causa exacta, ni se tiene una cura, por ello se deben valorar los hábitos y conductas sobre los cuales se puede mejorar para prevenirlo, entre los que destacan:
¿Cómo influye la alimentación en pacientes con alzhéimer?
Los malos hábitos alimentarios son un factor importante para la pérdida de la memoria, un ejemplo podría ser la dieta occidental, caracterizada por ser rica en azúcares refinados (pastelería, jugos, refrescos), grasas saturadas (mantequilla, salchichas, jamón, tocino) y alimentos ultraprocesados (comida rápida como hamburguesas, pizzas, nuggets de pollo, galletas, natillas, flanes, entre otros).
Aprender a identificar los alimentos para prevenir el alzhéimer es el primer paso hacia la construcción de una función cerebral adecuada que puede ayudar a prevenir y evitar el progreso rápido de este padecimiento.
Los alimentos que ayudan a mejorar la memoria son aquellos que contienen nutrientes con un impacto positivo en la salud cerebral.
¿Qué es bueno para que no progrese el alzhéimer?
Una vez establecido el diagnóstico o ante un riesgo elevado, la intervención médica y nutricional es importante para recibir la atención adecuada en cada paciente. En cuanto a la alimentación, el tratamiento se puede enfocar principalmente hacia tres estrategias nutricionales:
En conclusión, la relación entre la enfermedad de Alzheimer y la alimentación es estrecha, por un lado, una mala nutrición aumenta la vulnerabilidad del cerebro y permite el rápido avance de la enfermedad, por el otro, el progreso de la propia enfermedad genera dificultades para alimentarse adecuadamente (como pérdida de apetito, olvido de las comidas o dificultad para tragar), porque agrava aún más la salud del paciente. Por ello, ante este diagnóstico, se deberán establecer estrategias para que la alimentación no se descuide y se ponga como foco básico del tratamiento. Se sugiere recibir educación alimentaria para pacientes y cuidadores.
Si deseas conocer más sobre los cuidados alimenticios, llama al 800-911-66-66, opción 4, donde nutriólogos están a tus órdenes de lunes a viernes de 9:00 a 20:00 y sábados de 9:00 a 19:00. De igual manera, pueden darte la ubicación del consultorio nutricional más cercano a tu domicilio.

